Una batería es un dispositivo que almacena energía química para ser liberada después en forma de energía eléctrica en el momento de poner en marcha el motor del vehículo. Cuando la batería se conecta a un consumo externo de corriente, como un motor, la energía química se convierte en energía eléctrica y fluye a través del circuito. Una vez encendido el vehículo el alternador se encarga de recargar la batería convirtiendo la energía eléctrica en energía química nuevamente (proceso reversible).
La Capacidad de Arranque en Frío (C.C.A.) es la corriente de alta intensidad que la batería puede proporcionar a muy baja temperatura. Para medirla, la batería se debe someter a una descarga de corriente constante, bajo condiciones dadas de temperatura (-18º C), tensión final y tiempo. El criterio de aceptación para este ensayo es que la tensión entre terminales sea mayor o igual que 1,2 Volt por celda (VPC) o 7,2 Volt de tensión para baterías de 12 Volt, transcurridos 30 segundos de iniciada la descarga.
La diferencia está dada por la temperatura a la que se realiza el ensayo. La capacidad de arranque en frío (C.C.A), como vimos, se mide a -18º C, mientras que la capacidad de arranque (C.A) se mide a 0º C. Este valor siempre es mayor, ya que la batería a mayor temperatura tiene un mejor rendimiento.
La capacidad de reserva es el tiempo (en minutos) durante el cual una batería nueva, a plena carga y a la temperatura de 27ºC, puede entregar una corriente constante determinada sin que la tensión descienda por debajo de 1.75 Volt por celda.
Ejemplo: Una batería BOSCH modelo BS-55 tiene una capacidad de reserva de 90 minutos cuando se la descarga a una corriente constante de 25 A hasta llegar a 1,75 Vpc.
Es la capacidad definida en condiciones normalizadas de temperatura ambiente, tiempo y corriente de descarga y tensión final. Estas condiciones están establecidas en varias normas. En nuestro país, por ejemplo, se utiliza la norma IRAM-AITA - 13 A 1.
El valor de capacidad está expresado en Ah, pero siempre referido a una duración determinada de la descarga. Por ejemplo, una batería BOSCH modelo BS-55 tiene una capacidad nominal de 55 Ah en 20 h., según norma DIN. Para obtener la corriente constante que la batería está en condiciones de entregar en ese tiempo determinado, se debe dividir la capacidad por el tiempo. En este caso, estaría entregando 2,75 A.
Es frecuente hablar del “amperaje” de una batería cuando se hace referencia a su capacidad nominal en 20 Hs. Pero, conviene enfatizar que, cuando elegimos una batería automotriz, debemos interesarnos más por la Capacidad de Arranque en Frío (C.C.A) que por la capacidad nominal en 20 Hs. En efecto, de una batería automotriz se espera la entrega de una gran corriente durante un tiempo muy breve, en el momento del arranque. Y esto queda definido por la C.C.A. En cambio, de una batería estacionaria, como la que encenderá una luz de emergencia o alimentará un equipo de comunicaciones, se espera la entrega de una corriente constante relativamente pequeña durante un tiempo largo.
Son aquellas que requieren alguna reposición de agua desmineralizada para mantener el nivel del electrolito, de tal manera que siempre esté por encima (unos 5mm) de la parte superior de las placas. Para realizar la operación de agregado de agua desmineralizada, se deben retirar los tapones plásticos ubicados sobre la tapa de la caja de la batería.
Las rejillas de las placas de estas baterías están constituidas por una aleación de plomo-antimonio y sometidas a una tensión de carga de 14,5 V consumen 2,2 gramos de agua por ampere-hora, aproximadamente.
Se denominan así a las baterías que, bajo condiciones normales de servicio automotriz, no requieren adiciones periódicas de agua.
Las rejillas de las placas de estas baterías están constituidas por una aleación de plomo-calcio, plomo-plata o plomo-estaño. Al recibir una tensión de 14.5 V el consumo de agua desmineralizada, por jornada de trabajo de 12 horas, es prácticamente despreciable.
No, ya que al añadir agua con minerales al interior de la batería, estaremos contaminando los componentes de la misma. Lo correcto es añadir agua destilada o desmineralizada.
No, porque lo que se evapora en el proceso de carga de las baterías es el agua. Por lo tanto, si le agregamos ácido, vamos a variar la composición del electrolito, acortando la vida útil de la batería.
Por su tecnología y diseño que, entre otras cosas, facilita su diagnóstico y revisión. El concepto “De libre mantenimiento” no se refiere, necesariamente, a una batería con tapones sellados, sino a una cuyo nivel de gasificación y consumo de agua es muy bajo. Y esto, se logra con la aleación de las rejillas de las placas, no con tapones externos sellados.
No existen baterías completamente selladas ya que deben tener alguna ventilación que permita la liberación de los gases que se generan en la reacción electroquímica de carga.
La vibración es uno de los factores que más dañan a la batería, por lo que se recomienda que esté montada con mucha firmeza en el vehículo.
Para determinar la densidad del electrolito; su valor es una buena indicación del estado de carga de la batería.
Cuando la densidad es de 1260 a 1300 g/cm3 (según marca y modelo) la batería se encuentra plenamente cargada.
Cuando la densidad es de 1200 g/cm3 la batería se encuentra cargada.
Cuando la densidad es de 1150 g/cm3 la batería se encuentra en media carga.
Cuando la densidad es de 1100 g/cm3 la batería se encuentra descargada.
El ojo visor de una batería es un densímetro incorporado dentro de la misma e indica el estado de carga de la misma. No indica si la batería esta en buen estado o no. Por ejemplo: una batería con el ojo visor negro quiere decir que no tiene carga, lo que no implica que cargándola funcione en perfectas condiciones. De la misma manera, si el ojo visor está de color verde indica que la batería tiene carga, pero no nos asegura que la misma funcione correctamente.
Las causas más comunes son:
Existen muchas causas, pero una de las más frecuentes es una fuerte sobrecarga que genera calentamiento de las rejillas. Al calentarse estas, todo el conjunto de placas se curva y deforma, lo que, a su vez, produce una deformación de la caja. Además, se genera mucha gasificación que no puede ser liberada por los tapones.
Cuando la tensión de carga alcanza un valor de 14,4 V comienza a producirse el fenómeno de la electrólisis. Es decir, el agua del electrolito se descompone en sus componentes básicos, hidrógeno y oxígeno. Como se sabe, el hidrógeno es un gas fácilmente inflamable. Si la tensión sigue aumentando (lo cual puede deberse a un mal funcionamiento del regulador de tensión) la velocidad de generación de los gases puede dar lugar a una concentración de hidrógeno tal que, si no se ventila adecuadamente, podrá ser inflamada por cualquier chispa interna o externa. Para tranquilidad del usuario, esta condición no se da con mucha frecuencia. Como consejo, sugerimos descartar lo antes posible las baterías que llegaron al final de su vida útil, ya que en estas la carga suministrada no es absorbida con buena eficiencia y se utiliza, de manera importante, para producir gasificación, y ya vimos que entre los gases generados está el hidrógeno.
Cuando entran en contacto placas positivas y negativas se puede producir un cortocircuito. Y esto puede ocurrir en una o varias celdas.
Una de las causas más comunes por las que esto ocurre es el desgranamiento del material activo de las placas positivas, que se acumula como un sedimento en la parte inferior de la caja de la batería, poniendo en contacto las placas positivas y negativas. Para evitar este problema, se utilizan separadores con forma de sobre, envolviendo a las placas positivas. De esta manera, el material activo al desprenderse quedará contenido dentro del sobre sin pasar al fondo de la caja plástica de la batería.
Cuando las condiciones de operación son muy extremas (sobrecarga prolongada, clima cálido, operación constante) la batería pierde agua por evaporación. En estos casos, es importante reponer el nivel del electrolito para que quede 5mm por encima de las placas. Agregar solo agua desmineralizada o destilada.
La batería almacena la energía en forma química, y toda reacción química es afectada por la temperatura. Las bajas temperaturas provocan una disminución de la actividad química. Por esta razón, toda batería disminuye su capacidad cuando el arranque del motor se produce en climas fríos. No obstante, como los parámetros de arranque (CCA y CA) se definen a bajas temperaturas, según se explicó anteriormente, una batería en buen estado no debería tener ningún inconveniente para entregar la corriente especificada. Al efecto de la temperatura sobre la misma batería se agrega, además, el hecho de que en los motores fríos el aceite se encuentra más viscoso, por lo que se requiere de más potencia.
Toda la materia prima que se utiliza en la fabricación de una batería debe cumplir con especificaciones muy estrictas en lo que se refiere a los contaminantes máximos permitidos. Por lo tanto, si se cumple con estas especificaciones, no existe ninguna diferencia entre una batería fabricada a partir de plomo de minería (que, por otra parte, tampoco viene libre de contaminantes perjudiciales) y otra en la que se utilizó plomo recuperado de baterías gastadas. El reciclado del plomo contenido en una batería gastada, es un proceso muy beneficioso para el medio ambiente y asegura que la vida de las generaciones futuras pueda disfrutarse de la misma manera que lo hemos podido hace nosotros. El plomo es tóxico para el cuerpo humano por lo que, de no reciclarse y disponerse como basura, terminaría contaminado los suelos y cursos de agua. Es importante que el usuario tome conciencia de este tema y siempre entregue la batería gastada al distribuidor. En efecto, todos los distribuidores o comercios de baterías están obligados (por leyes nacionales) a devolverlas a los fabricantes para que, a su vez, estos vuelvan a utilizar los materiales contenidos en ella (es decir, no solo se recupera el plomo sino también el plástico).
Cabe aclarar que no debemos confundir el término “batería reciclable” con batería reconstruida o reacondicionada. Las baterías reconstruidas o reacondicionadas son de pésima calidad y pueden traer graves inconvenientes en el vehículo. Afortunadamente, en la actualidad, prácticamente, ya no se utilizan.